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Elige tu propia aventura

 

Tuve la suerte de crecer en los 80, con todas las ventajas que ello conllevaba y que por desgracia mis hijas no sabrían valorar.

Una de las novedades que surgió por aquella época fueron los libros de “elige tu propia aventura”.

Los descubrí por primera vez en la biblioteca de mi pueblo de la que era un visitante muy asiduo.

Ya se sabe, en aquella época no había Internet, ni móviles, ni ninguna otra forma de acceso rápido a la información.

Y cuando querías adquirir algún conocimiento, tenías que desplazarte a una cosa que se llamaba biblioteca, y que muchos niños de hoy en día ni siquiera han pisado 🙂

Eran aquellos libros rojos editados por Timun Mas, con títulos como “Las Joyas perdidas de Nabooti”, “Tu clave es Jonás” o “La Cueva del Tiempo” entre otros muchos.

Mi hermana los detestaba (todavía me lo recordó el otro día), pero a mi me apasionaban.

El poder leer un libro, eligiendo lo que tenía que hacer el protagonista, y una vez terminado poder volver a empezarlo, decidiendo de otra manera, te abría un mundo de posibilidades infinitas.

Luego fueron evolucionando y salieron los “libro-juegos”, añadiendo elementos de Rol, y permitiendo definir características de tus personajes que mediante dados (o marcando con un lápiz con los ojos cerrados en una hoja) podías ir mejorando, o tomar decisiones, en las que influían los objetos de tu inventario, tu salud y tus características especiales.

De esa época guardo especial buen recuerdo (y todavía los conservo) de la colección  “Lobo Solitario” (los de color verde).

El primer volumen “Huida de la oscuridad” muestra en sus ajadas hojas como, una y otra vez, fui probando todas las combinaciones que existían, que aquí eran todavía mayores al influir el azar en tus decisiones.

Y es que con la siguiente sinopsis, que niño de la época podría resistirse a leerlo:

“Eres Lobo Solitario. En un devastador ataque, los señores de la Oscuridad han destruido el monasterio donde estabas aprendiendo las disciplinas de los señores del Kai. Ahora eres el único superviviente. Juras vengarte pero antes debes ir a Holmgard para prevenir al Rey del inminente peligro.”

Luego ampliaron colecciones sacando “Brujos y Guerreros” (los amarillos), y “Lucha Ficción” (los rojos). De estos tengo sólo algunos.

Como puedes imaginar, los devoré todos a medida que iban llegando a la biblioteca, y cuando pude, fui gastando mis “pagas de los domingos” en ir comprándolos  para tener la colección siempre a mano 🙂

Con el tiempo fui creciendo, y me olvidé un poco de ellos, pero cuando acabé Informática, y me tocaba presentar Proyecto Fin de Carrera (hace ya 18 años ahí es nada), me di cuenta de que no me apetecía hacer la típica “Gestión de videoclub”, que se llevaba por la época. Ni tenía suficiente nivel como para hacer un proyecto sobre “Modelado 3d mediante proyección de haces de luz” como hizo el crack de la clase.

Y entonces me dije “¿y si hago un libro-juego adaptado al ordenador?”.

Así que me puse a ello y se lo presenté a mi director de proyecto, que le pareció una gran idea, porque se salía de los proyectos típicos de aquella época.

Me cogí un libro-juego que tenía por casa sobre Sherlock Holmes (otra de mis pasiones), y me puse a adaptarlo.

Con la ayuda de una amiga de mi hermana, que es traductora, me curré una versión inglés-español que se adaptaba según el idioma del sistema operativo que tuvieses.

Recuperé vídeos de series antiguas, los digitalicé, y los metí como transiciones.

Contraté (gratis) a un vecino y un amigo que me hicieron las voces de los personajes del libro (la pronunciación de los textos en inglés merecerían un post aparte 🙂 ).

La verdad es que me quedó bastante aparente, aunque como suele ocurrir en estos casos me tocó el profesor cabronazo, que en vez de centrarse en la novedad del proyecto (y las posibilidades que abría), se centró en la página 560 del proyecto, dónde uno de los diagramas no era exactamente lo que se esperaba de la metodología aplicada (vamos lo de siempre en la Universidad).

Todo esto viene a colación porque, como ya dije, contratar Netflix supuso una revolución en mi casa, y mis 2 hijas son grandes consumidoras.

El otro día mi hija mayor me dice “mira papi acaban de estrenar una del gato con botas y puedes decidir lo que hace”, y la pequeña me dice “yo lo quiero hacer en mi tabletsss”.

Y es que habían descubierto ellas solas el estreno del que todos los medios hablan, incluso antes de que me llegase a mi el aviso por correo.

No deja de ser “elige tu propia aventura” con mas medios y adaptado a los tiempos modernos.

Pero me jugaría mi Espada del Sol (Sommerswerd) a que alguno de los impulsores del proyecto se acordó de los libro-juegos que leía de pequeño y le sirvió de inspiración 🙂

La verdad es que debo decir que crecer en esa época inocente, dónde podías salir a jugar a la calle hasta tarde sin ningún tipo de preocupación, esperabas como agua de mayo que el aire oliese a verano para no volver a casa hasta que oscurecía, la pandilla de la calle era todo tu mundo, y tu principal preocupación era ver si Mariano Medina se equivocaba otra vez con el pronóstico del tiempo, para poder jugar el partido del día siguiente, se echan mucho, pero que mucho de menos, y las nuevas generaciones, por desgracia, no lo van a poder disfrutar.

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