No me gusta ir al médico, es más, intento evitarlo en la medida de lo posible, y sólo cuando no me queda mas remedio voy, y siempre que puedo al médico de cabecera, que tengo la suerte de tener uno muy bueno, de la vieja escuela, de los que sólo con mirarte y explicarle los síntomas el tío te acierta siempre
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Lo que si intento evitar siempre que puedo es tener que ir a la consulta de urgencia, porque seamos francos, si hay algo casi tan prepotente como un informático es un médico de urgencia, todas y cada una de las veces que me tuve que ver en las manos de los colegas siempre me encontré la misma actitud, mala cara según llegas, “como osas tu un simple mortal despertarlo de su dulce sueñecillo”, parece que están ahí por amor al arte y no cobrando, malos modos al diagnosticar, muchas veces tu de pie y ellos sentados que para eso estudiaron, prisas por acabar, “ala majo tómate una aspirina y como nuevo”, y encima (cosa habitual en los médicos) te suelen tratar de imbécil.
Todo esto viene a que ayer me salió un bulto bastante gordo en la muñeca que me impide moverla del todo y que me impidió dormir porque cada vez que la movía me acababa despertando, hasta el punto de no poder girarla del todo sin sentir dolor. Lo mas raro de todo es que no recuerdo haberme dado un golpe ni haber hecho ningún esfuerzo y eso es lo mas mosqueante. Así que cuando no me aguanté mas los dolores me fui para el centro de salud, para encima nada mas llegar encontrarme malas caras, mirarme la muñeca de pie y con la puerta abierta y encima aguantar a la médico decirme que eso era de hacía tiempo que no podía ser de ayer, vamos que me duele la muñeca desde hace un mes pero soy tan bobo que no me entero, nos ha jodido, así que la solución de la señora de bata y con estudios, 4 antinflamatorios de regalo (que recetarlos implica usar un boli y eso cansa) y para casa que tengo la telenovela empezada y ya me estás fastidiando.
Con estas actitudes y las caras de mala hostia que te ponen te dan ganas de ponerlos a parir, pero luego te encuentras con que (como debe ser mas que habitual que la gente se cisque en sus muertos) en la pared tienen un cartel enorme diciendo que como se te ocurra decirles algo te denuncian por amenazas.
A veces dan ganas de echarle cojones y hacer como un hombre que estaba moribundo y su familia llamó a urgencias encontrándose con un elemento (que a mi me tocó por desgracia también otra vez) que le tocó tanto las narices y se le puso tan pavo en su propia casa que pidió la escopeta a la hija y le dijo que o se largaba o se lo llevaba por delante, que ya no se podía morir en paz ni en su propia casa
Lo dicho de pena.




