
Tenía pendiente escribir un post sobre una de mis películas clásicas favorita, dirigida por John Ford , El hombre tranquilo, película en la que John Wayne demostró ser un actorazo, por mas que se encasillase en películas del oeste y bélicas, si quería hacer otro tipo de películas las hacía y bien hechas.
En su último viaje mi hermana me trajo un libro sobre el rodaje que guardo como oro en paño.
Para quien no sepa de que va, decirle que seguramente ya conocerá al menos algo de la película, sobre todo la siguiente escena en la que llegan a unas ruinas y comienza llover, utilizada por paginas amarillas para una campaña de publicidad hace algunos años (esa si era una forma inteligente de anunciar algo).
La historia es simple, Sean Thornton vuelve a su Irlanda natal (aquí mas bien es Ford quien regresa a la tierra de sus antepasados), para huir de su pasado de boxeador en el que alcanzó fama y fortuna pero a costa de acabar con la vida de un hombre en un combate.
Al llegar y asentarse en su antigua casa familiar, se queda prendado de la hermana del cacique local, Mary Kate Danaher, una bellísima Maureen O’hara haciendo un papelón y demostrando que lo fundamental en una película de este tipo es la química entre los personajes.
… Y el resto mejor no te lo desvelo, intenta bajártela, comprarla (está muy barata como todos los clásicos) o lo que quieras, pero no dejes de perdértela.
Tiene escenas realmente antológicas, o como dice el casamentero Michaleen Flynn “Omericas” “Homericas” (efectivamente Homero el de la Iliada se escribe con h, que desastre soy)
Para un análisis en condiciones de la película, no dejes de leer este post en Extracine.




