
Ya hablé mas de una vez en posts anteriores de mi opinión sobre la piratería y sobre el precio de los programas.
Y sigo siendo de la misma opinión, siempre que se pueda, si el programa es útil y el precio justo, se debe pagar por la licencia, o buscar una opción de software libre que lo sustituya.
Sin embargo hay casos en los que los propios fabricantes nos obligan a piratear, por poner un ejemplo, hace poco tiempo estuve realizando un curso de Photoshop, tengo una licencia de Photoshop Elements para Mac (que me regalaron con mi cámara digital), y para las cosas básicas me sobraba, sin embargo para ese curso en concreto se exigía el uso de Photoshop CS2 o CS3. Para estos casos tienes la opción de bajarte una versión demo de 30 días directamente desde el fabricante, pero daba la casualidad de que se trataba de un curso de teleformación e iba a durar mas de esos 30 días.
Como para un simple curso me niego a pagar el pastazo que cuesta un Photoshop, tuve que recurrir a la opción pirata, que aunque los maqueros no la suelan nombrar porque van de “super legales” también existe.
La principal ventaja del Mac es que como su porcentaje de uso es tan bajo, los fabricantes no suelen invertir en sistemas de protección en la versión de los programas Mac (salvo algún que otro caso) y te basta con obtener un número de serie válido para el programa en concreto.
En el mundo windows es muy fácil encontrar números de serie, o incluso versiones que ya lo incluyen en la mula o el torrent, sin embargo en el mundo mac esto es mas difícil.
Para ello tenemos el programa iserial Reader que lee los ficheros “serial seeker” que puedes ir descargando para mantener tus números de serie actualizados.
Así que si te ves en la necesidad de piratear por la razón que sea puedes hacer uso de este programa, pero recuerda, siempre que puedas y el precio sea justo, intenta pagar la licencia ya que para algunos desarrolladores pequeños ese pago es lo único que les permite seguir sacando versiones de programas maravillosos que de otra manera no podrían permitirse mantener.

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